Día Mundial de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).

Uno de los síntomas más frecuentes de la enfermedad es la disnea, pero ¿sabemos que es y cómo controlarla?

¡En este post te lo explicamos!

La disnea puede definirse como la sensación subjetiva de ahogo, de fatiga, de dificultad respiratoria o de falta de aire.

En condiciones normales podemos tener esta sensación ante un ejercicio físico intenso, pero en algunas enfermedades respiratorias, entre ellas, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), puede aparecer en actividades menos intensas como subir y bajar escaleras, subir pendientes poco pronunciadas, al andar al propio paso, en las actividades de la vida diaria (ducharse, vestirse, comer) o incluso en reposo.

La disnea nos lleva a hacer una respiración rápida a través de la boca y moviendo poca cantidad de aire, lo que lleva, sí no lo corregimos, a un círculo vicioso de mayor esfuerzo y mayor sensación de ahogo.

¿Qué podemos hacer para su control? 

Debemos colocar el cuerpo en una posición de relajación y establecer una respiración donde movamos volúmenes más grandes de aire respirando menos veces y llevando la respiración en nariz, ya que es la entrada del sistema respiratorio.

Las posturas que utilizaremos se conocen como posturas antidispnéicas o posturas para aliviar la disnea. Por ejemplo: nos podemos sentar en un asiento, con los pies apoyados en el suelo, la espalda apoyada en el respaldo, los hombros relajados y el dorso de las manos sobre los muslos, entonces debemos hacer una inspiración (entrada de aire) lenta por la nariz y hacer una espiración (salida de aire) también lenta por la boca con los labios medio cerrados como si quisiéramos mover la llama de una vela.

Si el ahogo es intenso, al principio costará realizar esta respiración con una sola entrada y una sola salida de aire, pero podemos empezar haciendo inspiraciones, por ejemplo, en tres tiempos “1, 2, 3”, y una espiración larga. Y a medida que nos sentimos más cómodos, llegar a una sola entrada y una sola salida.

Esta situación puede ser muy angustiosa, por eso se recomienda practicarla en momentos en los que no tengamos tanta disnea.

Si el ahogo aparece cuando estamos en la calle y no tenemos la posibilidad de sentarnos, también podemos buscar una pared en la que apoyar la espalda, situamos los pies ligeramente por delante del cuerpo, relajamos los hombros y aplicamos la misma respiración de antes.

Es importante no dejar que el ahogo se intensifique antes de tomar medidas como utilizar el inhalador de rescate o controlar la respiración porque nos costará más conseguirlo.

La fisioterapia respiratoria puede ayudar mucho a controlar y mejorar la enfermedad. Consulta siempre con profesionales expertos, para que te puedan asesorar y realizar un plan adaptado a tus necesidades.

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