“Un deseo no cambia la vida… una decisión lo cambia todo»

Normalmente cualquier persona que en un momento de su vida ha participado en algún proyecto solidario, ya sea dentro o fuera de su país, ha experimentado un grado de satisfacción personal que justifica los recursos económicos empleados: tiempos de dedicación, renuncia a la familia y otros esfuerzos que ha tenido que hacer.

Si bien, también es cierto que en numerosas ocasiones, se cae en el desaliento porque sabes que tu participación ha sido como una gota en el océano y que difícilmente mejorará la situación de pobreza, desigualdad, marginación, injusticia… de las personas por las que has estado trabajando. Solamente tenemos que ver la triste imagen que la vieja Europa está dando, despreciando los esfuerzos que miles de voluntarios y ONGs están haciendo.

De todos modos, en ningún momento tenemos que perder la ilusión de seguir haciendo aquello que pensamos que es bueno, porque el solo hecho de poder mejorar la vida de una persona ya justifica nuestro esfuerzo. En este sentido querría explicaros el caso de Jennifer.

thumb_IMG_0099_1024Jennifer es un niña guatemalteca de 15 años que desde antes de nacer la vida no ha sido su mejor amiga. Su madre cuando estaba embarazada sufrió maltratos hecho que comportó daños importantes en el feto. Con el añadido que era una familia sin recursos, Jennifer no pudo recibir las atenciones necesarias y por lo tanto su evolución ha sido totalmente deficitaria. Ninguna estimulación cognitiva, analfabetismo absoluto, retracción en flexión de las extremidades inferiores, caderas en aducción, se arrastra para desplazarse, ninguna relación con otras personas que no sean su familia y además vive en un hábitat no confortable y lleno de barreras arquitectónicas.

Desde hace un mes aproximadamente Jennifer ha entrado dentro del proyecto Comunidad, Discapacidad y Cuidador (Codyc) Amatitlán. Una promotora voluntaria de salud de Infancia con Futuro esta yendo a su casa una vez a la semana o cada quince días para movilizarla y formar a la madre de cómo la tiene que cuidar.

Jennifer como único medio de transporte ha dispuesto de una silla de ruedas vieja, rota y totalmente inadaptada a su estructura física.

A día de hoy y gracias al trabajo en equipo y totalmente desinteresado de muchas personas e Instituciones se ha conseguido dar un paso en la mejora de la calidad de vida de Jennifer, de momento ya dispone de una nueva silla de ruedas totalmente adaptada a sus necesidades, se está trabajando para incorporarla en un programa de estimulación cognitiva y de relación con otros niños y también se intentará recuperar al máximo la funcionalidad de las extremidades inferiores.

Queda mucho camino por recorrer y muchas trabas por salvar, pero al menos hemos conseguido que Jennifer vuelva sonreír y que entrevea un futuro algo mejor.

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Quiero dar las gracias especialmente a:

Infancia con Futuro y a sus promotoras voluntarias de salud por la gran tarea que están haciendo en los ámbitos de la educación y de la salud.

A Gemma Flotats y Carme Olivera, coordinadora de Terapia Ocupacional y directora del Área Domiciliaria de la Corporación Fisiogestión respectivamente, por haber estudiado el caso y facilidad las especificaciones técnicas sobre cómo tenía que ser la silla para adaptarse perfectamente a las necesidades de la niña.

Laboratorios Menarini y especialmente al Grupo Menarini Centro América y el Caribe por su apoyo a Infancia con Futuro.

A la Dra. Jessica Brooks, directora médica del Grupo Menarini Centro América y el Caribe, gracias a su gran interés y trabajo se ha conseguido en pocos días la nueva silla de Jennifer.

A la Fundación el Niño Samuel de Guatemala porque de una forma desinteresada ha gestionado la consecución de la nueva silla.

A Hope Haven Guatemala. Asociación Refugio de Esperanza. Entidad que gracias a su apoyo se ha conseguido la silla de Jennifer.

Me gustaría acabar este post con una frase que la Dra. Brooks me puso al final de uno de los muchos mails que intercambiamos durante el proceso de Jennifer:

“Un deseo no cambia la vida… una decisión lo cambia todo»

 

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