Día Mundial de la Disfagia

El día 12 de diciembre se celebra el Día Mundial de la Disfagia, en este post os explicamos en que consiste esta enfermedad:

La disfagia es una dificultad o incomodidad para formar y transportar el alimento desde la boca al esófago. Es una alteración que afecta la calidad de vida de las personas que la sufren y que provoca tensiones psicológicas y sociales tanto en los pacientes como en sus familiares.

Las complicaciones nutricionales y respiratorias de la disfagia son muy graves y muy frecuentes. La prevalencia de la desnutrición es muy elevada y puede llegar al 33% de las personas ancianas con disfagia, la deshidratación también es una frecuente complicación de la disfagia, aunque su prevalencia es aún muy desconocida. Las complicaciones respiratorias suponen la principal causa de mortalidad de los pacientes que la sufren, y hasta un 50% de los pacientes que aspiran el alimento (el alimento va a los pulmones) desarrollan neumonías.

Prevalencia de la disfagia

Las poblaciones con más riesgo de presentar disfagia son las personas mayores, afecta el 30-40% de las personas de más de 65 años, entre el 56-78% de ancianos institucionalizados, hasta el 44% de ancianos ingresados en un hospital general y alrededor del 25% de los ancianos que viven de forma independiente en la comunidad.

En el resto de población los datos que disponemos son los siguientes:

  • Personas que han sufrido un ictus, se estima que puede afectar a más del 30% de estos pacientes.
  • Entre el 52-82% de las personas con enfermedad de Parkinson también sufrirán disfagia en algún momento de la evolución de la enfermedad.
  • El 80% de los pacientes con enfermedad de Alzheimer.
  • El 40% de pacientes con Esclerosis Múltiple.
  • El 47,4% de los pacientes ingresados en una Unidad Geriátrica de Agudos (UGA) de un Hospital general.
  • Alrededor del 80% de los pacientes que han recibido tratamiento quirúrgico o de radioterapia por tumores de la zona de cara, cabeza y cuello.

Síntomas de la disfagia

 Esta alteración se puede presentar en la ingesta de los alimentos líquidos, sólidos, semi-sólidos como por ejemplo los yogures, crema catalana…etc, o en la combinación entre los alimentos.

Los síntomas que nos alertarán de una disfagia serán:

  • La presencia de tos mientras se come o después de comer,
  • Sensación de cuerpo extraño en la zona de la garganta al tragar,
  • Masticar y/o tragar con excesiva lentitud,
  • Pérdida de peso sin motivo aparente
  • Cambios de la voz después de comer
  • Aumento del esfuerzo en el momento de deglutir.

 

Prevención de la disfagia

La disfagia se puede prevenir y también puede mejorar. La dieta es uno de los factores más relevantes en la atención y cuidado de la disfagia.

Es muy importante leer detenidamente las siguientes recomendaciones:

  • No hablar mientras se come: Cuando hablamos se abren las vías respiratorias y es más fácil atragantarse y que el alimento se vaya a los pulmones.
  • Concentrarse en el acto de comer: Hay que evitar distracciones (ver la televisión, escuchar la radio, etc.), conseguir un ambiente tranquilo y relajado que permita mantener la atención en la comida, en el proceso de masticar y en tragar.
  • Mantener una postura corporal que asegure la correcta deglución al comer: Sentado en una silla con la espalda en contacto con el respaldo y los pies apoyados en el suelo. Continuar en esta posición 40 minutos después de comer para evitar el reflujo gastroesofágico.
  • En el momento de tragar se debe flexionar la cabeza ligeramente hacia delante: La cabeza hacia el pecho como queriendo mirar los pies, para facilitar que el alimento baje.
  • Si se come en la cama, colocar la espalda recta y flexionar las rodillas elevándolas ligeramente con la ayuda de un cojín.
  • Retirar las cañitas para beber líquidos.
  • Evitar los alimentos que no tengan texturas homogéneas: Hay que evitar grumos, semillas, hebras y espinas. No ingerir alimentos de texturas mixtas como por ejemplo leche con galletas.
  • Si se usa espesante, se puede mejorar el sabor del agua añadiendo unas gotitas de naranja o limón.
  • Una vez finalizada la comida, realizar una buena higiene de la cavidad bucal: La mala higiene de los dientes y la boca aumenta la colonización bucal por gérmenes, incrementando la posibilidad de infección respiratoria en caso que el alimento se vaya a los pulmones (aspiraciones pulmonares).

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