Dormir no es suficiente, hay que descansar

A menudo asociamos el descansar a dormir bien, también lo vinculamos a hacer un paréntesis en las actividades normales de la vida diaria “necesito unas vacaciones para descansar”. En este caso no solamente pensamos en dormir, sino también en un reposo, como mínimo, físico y mental.

Dormir lo tenemos que hacer cada día y lo tenemos que hacer bien, ya que es una actividad que nos permite poner en marcha el proceso de regeneración de nuestro organismo. Se han hecho muchos estudios científicos que han concluido que dormir bien durante las horas necesarias aportan beneficios cómo:

– Se mejora la memoria y la creatividad. Por la mañana somos capaces de ver las cosas más claras. Recordemos el dicho “antes de tomar una decisión, lo tengo que consultar con la almohada”.

– Las facciones de la cara se relajan, la piel mejora su textura y disminuyen las bolsas de debajo los ojos, entre otros beneficios.

– Se incrementa la capacidad de asimilación y de aprendizaje.

– Nos ayuda a controlar el peso. Según la Dra. Odile Romero de la Unidad Multidisciplinar del Sueño del Hospital Universitario Vall d’Hebron, los pacientes privados del sueño tienen tendencia a la obesidad. Parece que existe una alteración del metabolismo de la glucosa. Os suena que después de una noche de fiesta nos apetece, a las cinco o seis de la madrugada, un chocolate con churros?

– Contribuye a prevenir las depresiones.

– Ayuda a fortalecer nuestro ritmo circadiano.

Los motivos que nos traen a no dormir bien son muchos y de orígenes variados: el estrés, las comidas abundantes o tomar estimulantes como el café, el alcohol, el té antes de ir a dormir, etc. Ante alteraciones del sueño que afecte a nuestra capacidad para hacer cosas durante el día, NUNCA tenemos que automedicarnos, SIEMPRE tenemos que consultar con los especialistas (médicos de familia, unidades especializadas).

Al inicio decíamos que el concepto “descansar” también lo asociamos a un reposo físico y mental. Es cierto y lo más importante es que no tenemos que esperar a las vacaciones o a los fines de semana para hacerlo. El hecho de incorporar rutinas saludables en el día a día cómo: la relajación, técnicas de respiración, actividades de ocio o una buena alimentación… Nos ayudará a descansar y nos aportará muchos beneficios que nos mantendrán más vitales.

Para acabar, os queremos recomendar el libro del Dr. Matthew Edlund. En él profundiza en el descanso físico, mental, social, espiritual, doméstico y laboral. Además, da recomendaciones muy interesantes para planificar un plan de trabajo orientado a conseguir el descanso integral.

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