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La relación entre movimiento y salud no es una moda del siglo XXI, Platón filósofo griego (427aC-347aC) en el año 386aC. creó la Academia donde la educación física estaba incluida como asignatura. Platón consideraba que durante el embarazo, la madre tenía que caminar para garantizar que su hijo tuviese salud y belleza.

Sócrates (470 aC 399  aC) relacionaba la prevención de enfermedades con la educación física. Y como último ejemplo, podemos citar a Jean Jacques Rousseau (1712 – 1778) escritor, filósofo, botánico y naturalista, que asociaba la dieta y el ejercicio con la garantía de una vida saludable.

Actualmente y a consecuencia de la publicación de los resultados de muchos estudios fundamentados en la evidencia científica y elaborados por equipos de expertos del mundo académico y clínico, nadie puede poner en evidencia que la actividad física, en cualquiera de sus modalidades, es beneficiosa para la salud.

La gran ventaja de la actividad física es que se puede hacer a cualquier edad, no precisan grandes equipamientos para realizarla y se puede escoger entre infinidad de técnicas.

Sabemos que las mejoras están directamente relacionadas con:

El sistema muscular esquelético: incrementa la masa muscular, flexibilidad, resistencia y como consecuencia de ello, ayuda a prevenir la osteoporosis, la pérdida de movimiento, el dolor articular, etc.

El sistema respiratorio: mejora la ventilación y se incrementa la aportación de oxígeno en sangre, aumenta la capacidad respiratoria.

El sistema cardiovascular: favorece la normalización de la tensión arterial, a mejorar la dinámica vascular, tanto la venosa como la arterial.

El sistema metabólico: normaliza la tasa de colesterol, azúcares, grasas, etc.

El sistema nervioso: mejora las funciones cognitivas como la atención y la memoria entre otros.

Aspectos psicosociales: favorece las relaciones con otras personas y el estado de humor.


Únicamente hemos relacionado algunos de los beneficios más significativos aunque debe quedar claro que hay muchos más. Pero un tema importante a destacar es que la actividad física SIEMPRE se tiene que hacer de forma adecuada y regular.

Una actividad física realizada sin control y por encima de las posibilidades de la persona que la hace, puede ser el origen de muchos problemas. Es fundamental que en el momento que se decida iniciar un programa de actividad física SIEMPRE se debe seguir las directrices de los profesionales que puedan aconsejar mejor.

 

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